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Qué exige el CTE DB-HR y dónde entra el acondicionamiento acústico

Qué regula el DB-HR del Código Técnico, qué límites de reverberación fija, qué espacios quedan fuera y qué datos acústicos conviene pedir al fabricante.

Cualquier proyecto de edificación en España tiene que cumplir el DB-HR, el documento del Código Técnico que regula la protección frente al ruido.

Es una exigencia que arquitectos e ingenieros conocen bien. Sin embargo, no siempre está claro qué parte del comportamiento acústico del edificio cubre y cuál deja en manos del proyecto.

En este artículo explicamos qué es el DB-HR, qué exige, qué dice sobre la reverberación y dónde entra el acondicionamiento acústico en un edificio que ya cumple la norma.

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Qué es el DB-HR

El DB-HR es el Documento Básico de Protección frente al Ruido del Código Técnico de la Edificación. Se aprobó mediante el Real Decreto 1371/2007 y es obligatorio desde 2009.

Su objetivo es limitar las molestias que el ruido puede causar a los usuarios de un edificio. Para ello fija valores mínimos y máximos que el proyecto tiene que justificar y que pueden comprobarse con mediciones en obra terminada.

A qué edificios aplica

Se aplica a los edificios de nueva construcción y, con algunos matices, a determinadas intervenciones en edificios existentes.

Hay tres casos que el propio documento deja fuera de su ámbito general:

  • Los recintos ruidosos, como algunas salas de máquinas o locales de ocio, que se rigen por su normativa específica.
  • Los recintos de pública concurrencia destinados a espectáculos, como auditorios, teatros, cines o salas de música, que requieren un estudio acústico propio.
  • Las aulas y salas de conferencias de más de 350 m³, que también necesitan un estudio especial de acondicionamiento.

Es decir, los espacios donde la acústica es más exigente no se resuelven aplicando una tabla. Necesitan un diseño a medida.

Qué exige el DB-HR

La mayor parte del documento se centra en que el ruido no pase de un espacio a otro. Para eso establece varias exigencias:

  • Ruido aéreo entre recintos: limita cuánto sonido se transmite a través de paredes y forjados. Por ejemplo, entre un recinto protegido, como un dormitorio o un despacho, y otra unidad de uso se exige una diferencia de al menos 50 dBA.
  • Ruido de impactos: limita el ruido de pisadas o golpes que llega desde el piso de arriba o un recinto colindante. En recintos protegidos el nivel no puede superar 65 dB.
  • Ruido exterior: las fachadas tienen que reducir el ruido de la calle en función del nivel de ruido de la zona donde está el edificio.
  • Instalaciones: limita el ruido y las vibraciones que generan ascensores, climatización y otros equipos.

Todas estas exigencias tienen que ver con la transmisión del sonido. Si quieres profundizar en esta distinción, la explicamos en el artículo sobre la diferencia entre insonorizar y acondicionar.

Lo que el DB-HR dice sobre la reverberación

El DB-HR también incluye un apartado sobre lo que ocurre dentro de la sala, aunque es más breve y solo afecta a algunos espacios.

  • Aulas y salas de conferencias de hasta 350 m³: el tiempo de reverberación no puede superar 0,7 s con la sala vacía y sin mobiliario, o 0,5 s si se incluyen las butacas.
  • Restaurantes y comedores: el tiempo de reverberación con la sala vacía no puede superar 0,9 s.
  • Zonas comunes de edificios residenciales, docentes y hospitalarios que comunican con recintos habitables o protegidos: deben tener una absorción mínima de 0,2 m² por cada m³ de volumen.

Para justificar estos valores se calcula el tiempo de reverberación con los coeficientes de absorción de los materiales del recinto. Por eso los datos de ensayo de cada panel son imprescindibles en el proyecto.

Si necesitas repasar el concepto, lo explicamos en el artículo sobre el tiempo de reverberación.

Qué espacios quedan fuera del control de la reverberación

Fuera de esos casos, el DB-HR no fija ningún límite sobre cómo suena un espacio por dentro.

Una oficina abierta, una sala de reuniones, la recepción de un hotel, una tienda o un gimnasio pueden cumplir el Código Técnico y, aun así, tener eco, ruido de fondo elevado o problemas para entenderse.

Las salas de lectura de una biblioteca son otro buen ejemplo. La norma no les marca un tiempo de reverberación, pero son espacios donde la concentración depende de que el sonido no se acumule. En la Biblioteca Nacional de Varsovia instalamos el sistema Ideacustic Standard 32 en salas de lectura, áreas de trabajo y espacios comunes para reducir la reverberación, sin alterar la estética de un edificio de gran valor patrimonial.

Biblioteca Nacional

Además, el límite que marca la norma es un mínimo. Una sala de videoconferencias o un aula donde se graban clases funcionan mejor con valores más bajos que los exigidos.

Dónde entra el acondicionamiento acústico en un proyecto que ya cumple el DB-HR

El DB-HR garantiza que el sonido de un espacio no moleste a los de al lado. El acondicionamiento acústico se ocupa de que cada espacio suene bien para lo que se va a hacer en él.

Por ejemplo, una planta de oficinas con buenas particiones entre despachos puede tener un espacio abierto donde las conversaciones se oyen de un extremo a otro. O una sala de reuniones acristalada que cumple sin problema, pero en la que las videollamadas llegan con eco.

En estos casos el trabajo pasa por elegir dónde y cuánta superficie tratar en techo y paredes, y con qué material. También puede tener sentido incorporar cabinas acústicas para llamadas o reuniones cortas en espacios abiertos.

Lo ideal es plantearlo desde el proyecto y no cuando el edificio ya está en uso. Así se coordina con la iluminación, la climatización y el diseño interior. Puedes ver cómo lo abordamos en el artículo sobre acondicionamiento acústico en oficinas o en el de cómo reducir el ruido en un restaurante.

Proyecto de acondicionamiento acústico en el Camp Nou FCB con paneles de madera Ideatec

Certificaciones voluntarias que sí lo contemplan: WELL y LEED

Algunas certificaciones de edificio van más allá del Código Técnico y valoran el confort acústico interior.

La certificación WELL, centrada en la salud y el bienestar de los ocupantes, incluye un apartado de sonido con criterios sobre tiempo de reverberación, superficies absorbentes y niveles de ruido de fondo según el tipo de espacio.

LEED, más orientada a la sostenibilidad, incluye un crédito de comportamiento acústico que también tiene en cuenta la reverberación, y en edificios docentes plantea requisitos mínimos.

En proyectos que optan a estas certificaciones, el acondicionamiento acústico pasa a ser un requisito documentado y no solo una mejora de confort.

Qué documentación conviene pedir al fabricante

Para justificar el DB-HR o una certificación, y también para comparar productos, conviene pedir al fabricante estos datos:

  • Ensayo de absorción en laboratorio según UNE-EN ISO 354, con los valores por banda de frecuencia. Son los que se usan en el cálculo del tiempo de reverberación.
  • Clasificación según UNE-EN ISO 11654, con el coeficiente αw y la clase de absorción, de la A a la E.
  • Tipo de montaje ensayado, porque el mismo panel puede rendir de forma distinta pegado al soporte o con una cámara de aire detrás.
  • Reacción al fuego, con su Euroclase, que exige el Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio.
  • Ficha técnica completa, con dimensiones, peso y acabados disponibles.

Si el ensayo se hizo con un montaje distinto al previsto en obra, el cálculo debe tenerlo en cuenta. Es un detalle que se pasa por alto con frecuencia.

¿Necesitas datos acústicos para justificar tu proyecto?

En Ideatec facilitamos las fichas técnicas de nuestros productos con sus ensayos acústicos, y podemos ayudarte a elegir el sistema y la superficie que necesita cada espacio para cumplir el DB-HR o ir más allá.

Consulta con nuestro equipo y revisamos contigo las necesidades acústicas de tu proyecto.