A la hora de equipar una oficina se busca que sea lo más cómoda posible, ya que se trata de un espacio donde los empleados pasan muchas horas. Respecto a esto, una de las cuestiones que se tienen en cuenta es el acondicionamiento acústico de la oficina. El acondicionamiento térmico es el primero en el que se piensa, intentando incurrir en el menor gasto energético. No obstante, el acondicionamiento acústico es el gran olvidado. Aunque últimamente la contaminación de ruido ambiental y sus efectos sobre la calidad de vida se han comenzado a tener en cuenta por las empresas, esto puede deberse a que no se conocen todos los efectos que tiene la contaminación acústica en el entorno laboral y las ventajas que supone contar con un buen acondicionamiento acústico.

La necesidad del acondicionamiento acústico en una oficina
La reverberación es un fenómeno sonoro de reflexión, que se produce por la permanencia del sonido una vez que el emisor ha dejado de transmitirlo. Esto dificulta la correcta audición del receptor y como consecuencia, el entendimiento del mensaje se ve afectado. Cuando hay reverberación en un espacio, se tiende a subir el volumen de la voz para hacerse entender mejor, lo cual produce un efecto rebote.

Se trata de un problema frecuente en oficinas, donde el sonido rebota en paredes, techo y suelo hasta formar una mezcla de reverberaciones que hacen imposible la inteligibilidad y perjudica la concentración de quienes están trabajando. En estos lugares se prolongan más las reflexiones porque las paredes tienen las superficies más planas. En una sala cerrada, el sonido viaja poca distancia con lo cual, los rebotes son mucho más abundantes por lo que se forma un ruido molesto, además de producirse una pérdida de información que puede ser importante para la empresa.

Ventajas del adecuado acondicionamiento acústico de una oficina
Cuesta valorar la importancia que tiene controlar la reverberación que puede producirse en una oficina. Con un acondicionamiento acústico acústico adecuado, disminuyen las distracciones en el trabajo ya que la ausencia de ruido mejora la concentración. Además, un entorno laboral en el que existen ruidos constantes se altera el sueño y se produce cansancio, irritabilidad y dolor de cabeza. En este caso, el acondicionamiento acústico reduce el nivel de estrés de quienes trabajan en su interior, y como consecuencia, aumenta su rendimiento.

La solución más eficaz a este problema es el revestimiento de la oficina con paneles acústicos, sobre todo en las salas de reuniones donde es más probable que ocurran estas situaciones, y donde es primordial preservar la confidencialidad de algunas de las conversaciones que se mantienen en su interior.

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